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jueves, 18 de junio de 2009

NOTICIA: Pornografía infantil sin desnudos, imágenes en el límite legal de lo sexualmente explícito

Noticia del 18 de Junio del 2009

“Este es un sitio cien por ciento legal de imágenes sin desnudos, ni posiciones eróticas o sexuales”, explica más abajo la misma introducción al sitio y prosigue: “nuestras imágenes no están diseñadas para excitar sexualmente, y este sitio no ha sido creado para el uso de pedófilos”.

“Nosotros sólo nos encargamos de presentar al mundo nuevas modelos jóvenes” y recurren entonces al argumento legal: “Estamos totalmente apegados a los normas vigentes en los Estados Unidos y no somos considerados pornografía infantil”.

Entre los años de 1998 y 2004 la INTERPOL realizó, en varios países del mundo, diversos operativos para frenar la creciente producción de pornografía infantil, y su consecuente venta a través de Internet.

En 1998 se efectuó una histórica operación, con la intervención de 12 países, mejor conocida como la Operación Catedral. En ella, fueron incautadas más de 750 mil imágenes en las que pudieron identificarse a más de mil 200 menores. Adicionalmente, fueron detenidas un centenar de personas por crear y alimentar el “Club Wonderland”, una de las primeras redes de pornografía infantil, que actuaba a través de páginas de Internet.

El último golpe importante contra sitios en Internet que distribuían pornografía infantil ocurrió en 2004, en Ucrania. Una empresa que funcionaba como respetable agencia de modelaje, para niñas que deseaban incursionar en dicho campo, encubría a una organización que reclutó a más de mil 500 menores. A todas ellas se les realizaron largas sesiones de desnudo, y muchas llegaron incluso a participar en actos sexuales filmados.

Como consecuencia de estas operaciones, el comercio de la pornografía infantil abandonó la creación de sitios de Internet, para concentrarse en las redes “peer to peer” (P2P), que permite la interconexión directa de equipos a través de programas como Ares, eMule, iMesh, LimeWire y muchos otros.

Sin embargo, aún existen sitios de internet que –de manera similar al caso ucraniano- se presentan como agencias de modelaje, y aluden que su fin es introducir a nuevos talentos, de entre 5 y 16 años de edad, interesadas en hacer una carrera como modelos profesionales. Las imágenes y videos que comercian este tipo de sitios se encuentran justo en el límite legal de lo sexualmente explícito.

La pornografía es un término ambiguo y difícil de delimitar en el campo legal. Las agencias de modelaje se amparan en estas circunstancias, para aludir un valor artístico y estético del material con que comercian. Se argumenta además que todas las menores cuentan con el permiso por escrito de sus padres, y que todas las sesiones se llevan a cabo en presencia de apoderados legales.

Las imágenes no muestran desnudos, pero si pueden presentar a niñas de seis, ocho, diez u once años de edad, portando pequeños bikinis, fotografiadas de espaldas para resaltar el área de los glúteos. “Nuestras imágenes no están diseñadas para excitar sexualmente”, señalan estos sitios, pero ese es precisamente un concepto que se presta a las más diversas interpretaciones.

Por si fuera poco, se hace una advertencia adicional en determinadas áreas de dichas páginas: “es su responsabilidad si ingresa a uno de estos sitios, desde un país cuya legislatura considere o llegue a considerar que estas imágenes son catalogadas como pornografía infantil.

Los servicios se pagan generalmente con tarjeta de crédito y los costos son aproximadamente de 90 dólares por tres meses, sin límite de descargas. La mayor parte de estas agencias utilizan a menores de Asia y Europa, y los sitios de internet se realizan y alojan desde Rusia, Ucrania o los Estados Unidos.

Las agencias y sitios norteamericanos, son las encargadas de reclutar a menores en países de América Latina, especialmente de México, Brasil y Colombia.

Una de las prácticas más acostumbradas por estos mismos sitios en los Estados Unidos, son las “galerías personalizadas”. Este servicio consiste en que el usuario paga de unos 200 dólares y envía una prenda de vestir, para que la modelo de su preferencia se la ponga, a fin de realizarle una galería privada de fotos, con la modelo portando dicha prenda. Unas semanas más tarde, el usuario recibirá la prenda de vuelta y un disco compacto con las imágenes de la sesión fotográfica completa.

La mayor parte de estos sitios establecen también formas de contacto, a través de las cuales las menores interesadas en modelar puedan acercarse a las agencias correspondientes, donde se les promete la asesoría que les permitirá hacer una carrera profesional en ese terreno.

Todos los sitios arriba mencionados no se promocionan en banners, ni tienen publicidad en los medios convencionales. Sus principales herramientas para ponerse en contacto con posibles clientes y futuras modelos, son los foros de internet y las páginas de preguntas, como las de Yahoo.

Estos foros, que están a la vista de cualquiera, ofrecen enlaces, recomendaciones y hasta proporciona las palabras clave para hallar el material buscado, como el uso del término PTSC, que significa “Pre-teen SoftCore”.

Este último término se refiere a los sitios con pornografía infantil que no llega al desnudo completo, y se emplea también para intercambiar este tipo de material –incluyendo el de las páginas citadas anteriormente- a través de las redes P2P.

En la era de globalización que vivimos actualmente, la producción de material que muestra semidesnudos a menores de edad, así como toda forma de explotación laboral y sexual de niñas y niños, deben atacarse bajo la perspectiva de un mundo que se encuentra interconectado, y que rebasa cualquier combate aislado en un ámbito local.

En cualquier ciudad del país, puede abrir hoy mismo sus puertas una “agencia de modelaje”, que prometa a las niñas una carrera artística y que con consentimiento de los padres, realice material fotográfico que se venda en una red mundial.

La carrera artística tal vez nunca llegue a fructificar, pero la explotación laboral y sexual, las ganancias, así como la supervivencia de estas redes, seguirá garantizada.

http://www.e-consulta.com/index.php?option=com_content&task=view&id=29791&Itemid=181

lunes, 23 de febrero de 2009

ARTICULO: ¿Cómo estas fotos pueden ser legales? (por Virginia Casado)

Artículo del 23 de Febrero del 2009

PEDOFILIA. Cerca de la mitad de los 1,39 millones de personas sometidas a explotación sexual forzada en todo el mundo son niños, en su mayoría captados por la industria del sexo l Existen 100.000 páginas web dedicadas a la pornografía infantil l A finales de los 90, la policía japonesa investigó 25 casos. En 2008 hubo más de 600 detenidos, entre ellos directores de escuelas y profesores l Cada año se consumen tres millones de photo books eróticos de niñas l En 2008 se detectaron 1.700 víctimas de pornografía infantil l El número de abusos a menores en Japón se ha duplicado desde 1999. El porcentaje de casos fluctúa entre el 15% y el 25% l El número de víctimas en 2008 superó las 350, lo que supone un aumento por encima del 35% con respecto al año anterior.

Rei tiene 11 años y, como cualquier niña de su edad, acude por las mañanas a su escuela de primaria en Tokio. Por las tardes, sin embargo, no juega ni estudia inglés; se dedica a sus quehaceres como estrella del sexo.

Rei posa casi desnuda para fotógrafos y cámaras de vídeo. Unas veces le dicen que ponga cara de niña inocente; otras, que trate de provocar sensualidad con la mirada y con su cuerpo, aunque probablemente ni siquiera sepa qué significa la palabra sensualidad.No importa, ya atesora una larga experiencia como modelo erótica.Se estrenó con nueve años, cuando apareció en tanga en una cama mojada y se magreó con una mujer en un photo book titulado Melty Pudding (algo así como «Pudding derretido»). Esas imágenes se convirtieron en el DVD de pornografía infantil más vendido en Japón en 2007.

Desde entonces, Rei, rebautizada como Pudding Princess (Princesa del Pudding), no ha parado de aparecer en publicaciones y películas, una tras otra. Sus admiradores la aclaman en los foros de Internet («Es una princesa», «es pura sensualidad», escriben) y sus DVD pueden encontrarse en cualquier videoclub de Akihabara, el barrio del manga de Tokio y meca de la pedofilia en Japón. La película Pretty Rei («Preciosa Rei») es su más reciente producción, un objeto de culto para sus seguidores, así como el filme Dakko Shitte («Abrázame» en japonés).

El caso de Rei no es único. Centenares de niñas posan desnudas cada semana en el boyante negocio de la pornografía infantil.Muchas de ellas sueñan con emular algún día a Rei: poder aparecer en películas y revistas y firmar autógrafos a sus adultos admiradores.

Hasta ese punto ha llegado la tolerancia ante la explotación sexual de los niños en Japón. En este país, orgulloso de su enorme desarrollo, se puede disfrutar de niñas de hasta 8 años en tanga, bikini o bañador posando de las formas más sugerentes. Lo único penado por la ley es que se muestren explícitamente los pechos o los genitales. Mientras, las agencias de este tipo se afianzan en el mercado y buscan cada vez más: niñas más jóvenes, posturas más osadas...

Rei es amada por los miles de pedófilos que pululan por Japón y el resto del mundo gracias a Internet, y hasta sus compañeros de escuela conocen su trabajo. Se hacen fotos con ella y presumen de tenerla como amiga. También saben que Rei es la nueva reina del T-back, un género dentro de esta perversión que consiste en hacer posar a las modelos de espaldas y en tanga, centrando toda la atención en sus nalgas.

Los padres de Rei tratan de protegerla de todos los flashes que no reporten dinero. Rechazan nuestra llamada. También la agencia con la que suele trabajar, Shinkosha, sello líder en la producción de pornografía infantil en Japón, nos cierra las puertas. Probablemente no tendría respuesta para explicar cómo puede lucrarse de la inocencia de niñas de 8, 10 ó 12 años, haciéndolas posar semidesnudas para un público claramente pedófilo. Pero ni a Shinkosha ni, lo que es peor, a los padres, parece importarle. «Me imagino el placer de tomar a esa niña indefensa y hacer mío ese pequeño cuerpo», dice un individuo, desde el anonimato cibernético.

Pese a que la mayoría rechaza la exhibición de las crías, pocos se movilizan contra el escándalo. «En los últimos años se han aplicado medidas legales contra la pornografía infantil, pero la cultura del país hace que la gente se preocupe menos por la pedofilia que las sociedades occidentales», dice el sociólogo Koji Maruta, autor del libro Chicas que venden sexo y hombres con complejo de lolita.

Un claro ejemplo es el caso de Asuki Izumi, la precursora de Rei como reina del T-back. Es la única junior idol (así se conoce a las modelos eróticas menores de 15 años) que se ha prestado a hablar en público. Su madre, hoy su orgullosa representante, la secunda en su dudosa carrera. La historia de Asuki comenzó en 2006. Ella tenía 12 años. Una revista le pidió posar y sus fotos arrasaron. Ahora tiene 15 y es una de las más famosas.«No fue gran cosa. Lo hice porque me apeteció», recordaba Izumi, meses atrás, en un diario japonés. Su madre, ex modelo, se mostraba encantada: «No tengo problema en que mi hija aparezca en tanga.Ella posee una belleza neutra, no sexual, que sólo una joven de su edad puede poseer».

EL REY DE LAS LOLITAS

Garo Aida, conocido como «el rey de las Lolitas», es uno de los responsables del éxito de Rei y de Asuki. Durante un año y medio, tiempo en el que trabajó en este submundo, formó parte del grupo de verdugos que comerciaban con la inocencia de las niñas. «Lo dejé porque me daba asco», espeta. «Hoy muchos me consideran un pervertido, pero no es así. Desde el principio no quería, pero la demanda era muy fuerte». A mediados de 2007 comunicó al director de su revista que abandonaba, pero aún es posible encontrar sus producciones. Sin ir más lejos, en la enorme estantería de su oficina abundan los DVD de niñas de 10 a 18 años. Sus palabras mezclan arrepentimiento y una supuesta profesionalidad: «Para sobrevivir hay que tener visión comercial, investigar el mercado y ver lo que más vende. Y en Japón, lo que más vende son las niñas». «Los padres te ofrecen a sus hijas por dinero». No hay más que ver las cifras: en Japón se venden cada año cerca de tres millones de photo books. Es el principal país productor de pornografía infantil y el segundo consumidor tras EEUU.

Quienes viven del mercadeo tratan el asunto a cara descubierta y con frialdad. Como Nagashima, editor de la revista Skip Junior Spiral, cuya portada ha exhibido a Rei y Asuki en varias ocasiones, que opina que mostrar niñas de 8 años en tanga es «totalmente legal» y, además, no tiene nada de malo: «Puedes encontrarte lo mismo en la piscina o en la playa».

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2009/697/1235257204.html