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viernes, 14 de agosto de 2009

NOTICIA: Detenido un sacerdote por intentar seducir a una niña de 13 años a través de Internet

Noticia del 14 de Agosto del 2009

Un sacerdote ha sido detenido esta noche en Sidney por intentar seducir a una niña de 13 por Internet y citarla para mantener relaciones sexuales con ella, según ha informado este viernes la Policía.

El hombre, de 54 años, no sabía que la menor con la que creía mantener correspondencia era en realidad un agente de la Policía que le estaba investigando. El sacerdote y la supuesta niña se citaron en un aparcamiento de coches del barrio de Parramatta, donde los agentes detuvieron al religioso.

Tras la detención, la Policía se incautó de ordenadores portátiles, documentos, fotografías y un teléfono móvil de su presbiterio de Liverpool, un barrio del sur de Sidney.

http://www.hoy.es/20090814/mas-actualidad/sociedad/detenido-sacerdote-intentar-seducir-200908140821.html

martes, 28 de abril de 2009

ARTICULO: Pedofilia: una perversión sexual sin cura

Artículo del 24 de Julio del 2008

COMENTARIO: No creo que realmente no tenga cura, de hecho con quien he podido hablar sobre el tema y de varios informes psicológicos es cierto que la cura es difícil, pero es justamente difícil porque necesita de la voluntad del sujeto para darse cuenta de factores como el daño que ocasionan los abusos a los niños (tanto físico como psicológico), de ahi que este tipo de problemas se traten principalmente con terapias cognitivas.

También rectificar el punto del artículo del orígen de la parafilia, no habiendose determinado un patrón claro, pero sí con ciertas pautas coincidentes en muchísimos casos como el de una figura paterna ausente y otras pocas más, dándose éstas en individuos de diferentes edades y estatus, e incluso en ocasiones en mujeres, pero esto de forma muy minoritaria.

Resaltar por último el trato de perversión sexual de la parafilia al tratarse de una enfermedad que niega generalmente el daño ocasionado a los menores implicados, tanto de forma física o psicológica, incluso cuando se trata de bebés.


“ Atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes”, es la definición de la Real Academia Española sobre pedofilia, una desviación sexual cada vez más común.

La pedofilia es la atracción sexual hacia niños o adolescentes sin que signifique que la persona que siente este deseo abuse sistemáticamente de menores de edad. Cuando la atracción se transforma en abuso de menores se convierte en delito, contemplado en el derecho penal de casi todos los países del mundo.

El psicoanalista Andrés Rascovsky, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), aseguró a Perfil.com que “el pedófilo tiene fijaciones infantiles que transgreden las normas de sexualidad. Tiene una perversión y niega que esté haciendo un daño. Son personas que fueron abusados en su infancia y repiten este tipo de conducta”.

“Son perversos y sádicos y están haciendo un daño irreversible. No hay cura para los pedófilos, sólo pueden ser contenidos y reprimir su deseo sexual hacia los niños”, afirma Rascovsky.

Internet hizo que en la modernidad el delito de abuso de menores se propague con mucha más velocidad, ya que es una práctica habitual en la pedofilia sacar fotos de pornografía infantil y subir las imágenes a la web, a veces como perversión pero la mayoría de los casos como un negocio atroz que se expande sin control.

La detención por del psicólogo Jorge Corsi, acusado de liderar una red de pedofilia, despertó el estupor de la opinión pública por tratarse de un reconocido académico especializado en violencia familiar, que conocía desde la psicología el comportamiento de los niños y adolescentes.

“Si no hay marcas, no hay delito, no hay enfermedad, y por lo tanto nadie les cree a las víctimas y después vienen las consecuencias psicológicas, físicas y hasta la muerte”, aseguró Corsi en uno de sus numerosos libros sobre el tema.

Para el psicoanalista de APA, “ Corsi debe tener una personalidad disociada, se divide en dos partes y no llega a su inconsciente el daño que está siendo con estas actitudes”.

Según datos de la Asociación contra la Pornografía Infantil (ACPI), el 50% de los delitos que se cometen en Internet están relacionados con la producción difusión y venta de pornografía infantil.

Perfil del pedófilo. ACPI señala que las personas que sienten atracción hacia niños o adolescentes son hombres en un 90%, que acceden a profesiones calificadas y se encuentran integradas a la sociedad. Se cree que entre un 50 y 60% no recibieron muestras de afecto entre su niñez o adolescencia.

Desarrollan disonancias cognoscitivas, un 66% niega sus crímenes o los minimiza y presentan falta de empatía y baja autoestima. Un dato alarmante es que tienen un alto índice de reincidencia y que el tratamiento resulta poco efectivo en la mayoría de ellos.

Además de Internet, otro ámbito donde suelen repetirse los casos de pedofilia es en el religioso, ya que muchos sacerdotes caen en esta desviación sexual. El mismo Papa Benedicto XVI pidió perdón por los abusos de los sacerdotes pedofilos.

“ Lamento profundamente el dolor y sufrimiento que han soportado las víctimas", aseguró durante su viaje a Australia, donde participó en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).

Uno de los casos recientes más reconocidos es el del cura francés Pierre Etienne que reconoció cometer más de 50 agresiones sexuales a niños y niñas de entre 4 y 15 años, entre 1985 y 2000.

http://www.perfil.com/contenidos/2008/07/24/noticia_0025.html

viernes, 17 de abril de 2009

ESTUDIO: Infantofilia, Pedofilia y Hebefilia (1992-1998)

Por E. Antonio de Moya & Rafael García-Alvarez
Instituto de Sexualidad Humana (ISH),
Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

Resumen
Este trabajo revisó 46 artículos científicos internacionales sobre relaciones sexuales niño-adulto entre 1992 y 1998. Una cuarta parte de los niños violados son victimizados por niños y adolescentes, y tres cuartas partes por parejas heterosexuales de parientes cercanos, aunque la “verdadera” pedofilia homosexual es más frecuente que la heterosexual. La perpetración del abuso está asociada a la victimización del transgresor cuando niño. Los infractores tienden a escoger víctimas de acuerdo a la edad de sus propias experiencias de victimización. De esto surge la distinción de infantofilia, pedofilia y hebefilia. Algunos pedófilos exhiben primitivismo, narcisismo y trastorno psicopático, pero otros sólo muestran estados de ánimo negativos asociados a fantasías sexuales desviadas. La psicoterapia utilizada incluye la empatía con la víctima, la reestructuración cognoscitiva, y el desarrollo de destrezas sociales, logrando reducir la negación. La castración química reversible redujo las fantasías y actividades sexuales de algunos pacientes, siendo el hipoandrogenismo un efecto colateral observado. En conclusión, parece irse creando un consenso de que la actividad sexual niño-adulto debe ser combatida como una infracción a los derechos de los niños, no como algo basado en la creencia de que ésta es invariablemente dañina.

Introducción
Conjuntamente con el tema de la Eutanasia, la Pedofilia probablemente será uno de los temas que suscite más controversia en la comunidad científica en las primeras décadas del próximo milenio, tal como las orientaciones sexuales lo han sido para el fin del que despedimos con este Congreso. El objetivo del presente trabajo es hacer una revisión crítica de la literatura científica internacional publicada en revistas especializadas de

1 Trabajo presentado en el IX Congreso Dominicano de Psiquiatría, Santo Domingo, Septiembre 29-Octubre 2 de 1999.
2 Psicólogo Social y Epidemiólogo, Coordinador de Investigación del ISH/UASD.

Medicina, Psiquiatría y Psicología sobre el tema de la Pedofilia entre 1992 y 1998.
Se obtuvieron 53 artículos sobre el tema, de los cuales se incluyen aquí 46 que fueron directamente relevantes para desplegar lo que podríamos llamar el “estado del arte” del estudio de este tipo de comportamiento. Los países donde se han realizado estos estudios son principalmente los EUA y Canadá, y en menor medida Inglaterra, Alemania, Francia, Australia, Nueva Zelandia, Rusia, Hungría, Singapur e Israel.
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV, 1994) define la Pedofilia (F65.4) [302.2] como actividades sexuales de adultos con niños prepúberes (13 años o menos) de uno y otro sexo. Estas actividades pueden ir, entre otras, desde desnudarlos, masturbarse en su presencia y realizarles el sexo oral, hasta penetrarlos vaginal, oral y/o analmente con el dedo, objetos extraños o el pene, con diversos grados de fuerza. Estas actividades pueden ocurrir con hijos, ahijados y familiares, o niños de otras familias. Este trastorno empieza en la adolescencia o en la edad intermedia, y su curso es habitualmente crónico, especialmente en homosexuales. Abel & Rouleau (1995) han propuesto añadir a la definición como criterios diagnósticos, que haya una ausencia de consentimiento por la víctima y un abuso de poder por el perpetrador para lograr el abuso.

Salvo en la Antigua Grecia y en algunas otras culturas mediterráneas, donde se toleraba la pederastia bisexual (Travin & Protter, 1993), la pedofilia ha sido conceptualizada como una monstruosidad y un escándalo per se en la cultura judeo-cristiana. De esta noción se ha derivado la creencia de que toda relación erótica niño-adulto es invariablemente traumática, perniciosa y dañina, independientemente del tipo y calidad de la relación en sí. Esto ha llevado a tres consecuencias: 1) un frecuente rechazo a discutir sobre las controversias relacionados con la llamada “edad del consentimiento”, 2) la negación de la capacidad de tomar decisiones de los “menores de edad”; y 3) lo que algunos han llamado la “histeria del abuso sexual infantil”. En el peor de los casos, esta creencia ha producido intensas sobre-reacciones emocionales, tales como el frecuente linchamiento de pedófilos en las cárceles, con el probable beneplácito de amplios sectores de la opinión pública.

A través de los siglos, la pedofilia ha suscitado un horror comparable al que provocan otros grandes temas tabú, tales como el incesto, el matricidio y el parricidio. Es probable que los altos niveles de depresión, ansiedad, pensamientos y conducta suicida frecuentemente asociados a la victimización sean parcialmente producto de las mismas reacciones sociales adversas. En cierto sentido, estos fenómenos vuelven a poner sobre el tapete el tema freudiano de la sexualidad infantil y la posibilidad de que ésta despierte o sea despertada en el seno de la propia familia de origen, o de manera precoz fuera de ella. Tal vez por la misma negación a dilucidar estos temas, nuestra comprensión de la psicología profunda de estas patologías es tan escasa.

Características Epidemiológicas
Al igual que este trabajo, McConaghy (1998) revisó la literatura reciente sobre la pedofilia. Afirma que la preocupación y la notificación de la actividad sexual niño-adulto ha aumentado marcadamente en la última década, aunque sostiene que su prevalencia real

No parece haber aumentado al menos desde los años 1960. Los perpetradores generalmente son conocidos por la mayoría de las víctimas. Los casos de transgresores reportados son casi todos masculinos, lo que no necesariamente implica la inexistencia de pedofilia femenina, aunque los varones no tienden a considerar sus experiencias prepuberales con mujeres mayores como abusivas. Esto tal vez se deba a la probable ausencia de penetración y/o violencia en la relación adulta-niño/a. Por su parte, las mujeres abusadas reportan más efectos negativos que los hombres, aunque un porcentaje de ellas aduce que las experiencias fueron positivas.

En Canadá, Violato & Genuis (1993) y Bagley, Wood & Young (1994) reportan que de 14%-16% de dos muestras de hombres de 18-27 años habían sido abusados una o más veces cuando niños. En Estados Unidos, Jenny, Roesler & Poyer (1994) sostienen que de una muestra de niños de uno y otro sexo de 7 meses a 17 años (edad promedio seis años) víctimas de abuso sexual, 27% fueron violados por otros niños y adolescentes, y 83% por parejas heterosexuales de un pariente cercano del niño.

En nuestro país, particularmente en Barahona, Muñoz & Gómez (1999) encontraron que el aumento entre 1988 y 1997 de las querellas por sustracciones y/o violaciones sexuales a menores había sido de 37.5%, contra 69.4% de aumento de las querellas por violaciones sexuales de adultos, casi totalmente en mujeres.

Por su parte, Margolin (1994) encontró que las sobrinas eran victimizadas por sus tíos cuatro veces más que los sobrinos. En esos casos, 19 por ciento de los tíos vivían con sus sobrinos, y los otros eran dejados a su cuidado o estaban pasando con ellos la noche.

Hambridge (1994) estudió en Inglaterra las características que hacen atractivos a los niños y no atractivos a los adultos para los pedófilos, concluyendo que éstos pueden percibir a algunos niños y a mujeres en formas inusuales. En el mismo país, Howitt (1995) halló que el uso de la pornografía comercial era pocas veces significativo en los pedófilos, quienes a menudo generaban materiales “eróticos” de fuentes relativamente inocuas, tales como anuncios de televisión y catálogos de ropa interior infantil.

Rasgos de Personalidad y Conducta Pedofílica
El estudio de las características de personalidad de hombres pedófilos ha sido el área de mayor actividad investigativa del tema entre 1992 y 1998. Diversos autores han encontrado evidencia de trastornos psicopatológicos en esta subpoblación.

Hambridge (1994), por ejemplo, encontró bajos niveles de inteligencia y trastorno psicopático en hombres pedófilos. Moller & Bier-Weiss (1994, 1995) reportaron rasgos de personalidad dominados por signos de conducta pasiva y dependiente. Bridges, Wilson & Gacono (1998) documentaron la existencia de trastornos de personalidad narcisista, introspección dolorosa, visión distorsionada de los otros, y necesidades primitivas de dependencia en pedófilos encarcelados. Sin embargo, no está totalmente claro cuánto de esto puede deberse a la pedofilia, a la encarcelación, o a la combinación de ambas condiciones.

No obstante, otros autores no encuentran suficiente evidencia de una psicopatología específica y claramente definible. Glaser (1998) concluye que los pedófilos son generalmente “normales”, pero diestros en planear su conducta delictiva y negar su existencia. Algunos estudios anteriores tienden a justificar esta conclusión: Johnston,

French, Schouweiler & Johnston (1992), por ejemplo, sólo pudieron mostrar una necesidad cínica de afecto en pedófilos norteamericanos, y Gillespie (1993) reportó una inhabilidad de sus pacientes para ver su actividad sexual como necesitada de tratamiento y resistencia a cambiar su conducta. Wasiliw, Grossman & Haywood (1994) y Haywood, Grossman, Kravitz & Wasiliw (1994) hallaron que la negación de la hostilidad estuvo asociada con la minimización de la psicopatología y con la negación de la acusación.

Socialización y Victimización
Tal vez el área que presenta mayor fecundidad en sus hallazgos es la relacionada con la socialización y posible victimización previa de los hombres pedófilos. Bass & Levant (1992) enfocaron el posible rol de la familia en la producción de la pedofilia. Encontraron que los transgresores sexuales infantiles habían sido criados en familias disfuncionales, tenían menor identificación con sus padres, los cuales eran más rechazantes y controladores, y alentaban menos autonomía. Johnston & Johnston (1997) encontraron que los pedófilos más centrados en niños varones fuera de la familia provenían de hogares desintegrados. Los que molestaban más a niñas fuera de la familia provenían de hogares intactos y estaban mejor ajustados, pero consumían más alcohol que los anteriores.

Cada vez con mayor frecuencia, diversos estudios han venido reportando una asociación entre la perpetración del abuso sexual y la victimización del transgresor cuando niño. Esto es conocido hoy como la “hipótesis del abusador abusado” (Freund & Kuban, 1994). Varios autores coinciden en que todos o una buena parte de los infractores

Estudiados habían tenido una o varias experiencias de abuso infantil por adultos u otros pares cuando niños.

Bagley et al. (1994) encontraron que 6.9% de un grupo de estudiantes universitarios canadienses habían sido objeto de múltiples abusos, exhibiendo altos niveles de depresión, ansiedad, pensamientos y conducta suicida, y más interesante aún, interés sexual o conducta real con menores. Entre ellos, varios supuestos pedófilos activos fueron detectados. Cormier, Fugere & Thompson-Cooper (1995) encontraron historias previas de victimización en 33% de sus casos de ancianos pedófilos. Howitt (1995) afirma que todos los infractores estudiados por él habían experimentado abuso infantil por adultos u otros pares cuando niños. Moller & Bier-Weiss (1995) reportan que el número de delitos previos cometidos por pedófilos estuvo relacionado con una edad temprana de abuso sexual al inculpado.

Infantófilos, Pedófilos, Hebéfilos, Andrófilos y Ginéfilos
Los hallazgos anteriores han servido como base para empezar a distinguir la complejidad de las manifestaciones del deseo sexual hacia personas de edades y géneros diversos. Greenberg, Bradford & Curry (1993) propusieron distinguir entre “pedófilos” (adultos que escogen como objetos sexuales a niños/as de 12 años o menos) y “hebéfilos” (en otros trabajos llamados “efebéfilos”) (adultos que escogen como objetos sexuales a adolescentes de más de 12 años). En su estudio, los pedófilos dijeron haber sido molestados a una edad más temprana que los hebéfilos.

Más importante aún, ambos parecen escoger víctimas de una edad específica de acuerdo a la edad de sus propias experiencias de victimización.

En el mismo año, Freund & Kuban (1993a) distinguieron entre pedófilos de orientación heterosexual u homosexual, “ginéfilos” (adultos que prefieren eróticamente a mujeres adultas), y “andrófilos” (adultos que prefieren eróticamente a hombres adultos). Cuando niños, los pedófilos estuvieron interesados en ver fotos de niños desnudos pero no de adultos desnudos. Según estos autores, el establecimiento de la preferencia erótica sexual precede el de la preferencia erótica etárea. Afirman que esta parafilia es predeterminada en una fase de desarrollo muy temprana, y especulan que puede haber un “proceso de devaluación activa” del grupo de edad no preferido, que termine en la pubertad.

Dos años más tarde, Greenberg, Bradford & Curry (1995) propusieron deslindar además los “infantófilos” (adultos que escogen como objetos sexuales a niños de cinco años o menos) de los “pedófilos” (adultos que escogen como objetos sexuales a niños de 6-12 años). Estos planteamientos, en general, ponen en evidencia cada vez más lo poco que sabemos de la psicodinámica de estas parafilias, y lo urgente que resulta investigarlas con mayor profundidad.

Diversidad de los Pedófilos
No todos los pedófilos son necesariamente iguales ni parecen operar con las mismas estrategias. Unos son violentos, mientras otros son seductores de niños. Eisenman(1993), por ejemplo, encontró que los violentos decían cosas denigrantes sobre sus víctimas en mayor proporción que los seductores. También, unos prefieren niños y otros prefieren niñas. Miner, West & Day (1995), por su parte, comunican que los agresores infantiles con víctimas masculinas mostraron un perfil de excitación sexual más relacionado con el delito que los agresores con víctimas femeninas y los violadores, es decir, parecen ser más “verdaderos pedófilos”.

Pedofilia y Orientación Sexual
La relación de la pedofilia con la orientación sexual ha sido objeto de pocos estudios publicados en el período 1992-1998. Freund & Watson (1992) analizan una serie de estudios previos, reportando dos datos importantes: 1) la razón de transgresores sexuales a niñas versus niños es de 2:1; y 2) la razón de violadores ginéfilos versus andrófilos es de 20:1. En su estudio encuentran que la razón de pedofilia heterosexual versus homosexual es de 11:1. Sin embargo, afirman que en términos relativos la llamada “verdadera pedofilia” entre personas con un desarrollo erótico homosexual es mayor que en personas con un desarrollo erótico heterosexual.
Freund & Kuban (1993a, 1993b) compararon pedófilos confesos y no-confesos con controles hetero- y homosexuales según el sexo de la víctima a través de un diagnóstico falométrico. Los pedófilos hetero- y homosexuales confesos exhibieron una diferenciación de género más débil que los controles respectivos. Los pedófilos heterosexuales no-confesos exhibieron una diferenciación más débil que los pedófilos heterosexuales confesos. Por su parte, Bogaert, Bezau, Kuban & Blanchard (1997) afirman que los pedófilos homosexuales y bisexuales estudiados por ellos tenían un orden más tardío de nacimiento que los pedófilos heterosexuales.

Modus Operandi
El DSM-IV (1994) estipula que muchos pedófilos se valen de amenazas a niños para impedir que hablen. También ganan la confianza de la madre, se casan con ella, comercian con otros pedófilos, y adoptan o raptan niños en países en desarrollo. Este individuo usualmente está muy atento con las necesidades del niño, buscando retener su afecto, interés o lealtad y silencio. Elliott, Browne & Kilcoyne (1995) describen el comportamiento de infractores sexuales infantiles ingleses. Sostienen que éstos logran el acceso a los niños a través del cuidado de bebés y niños; para atraerlos usan el chantaje, los regalos y los juegos; para asegurar la continuación de su acatamiento usan la fuerza, la ira, las amenazas y el chantaje; y sistemáticamente desensibilizan al niño a través del contacto físico, la conversación sobre sexo, y la persuasión. Cerca de la mitad no manifiestan sentimientos negativos sobre abusar sexualmente de niños.

Comparación de Pedófilos con Otros Transgresores y Controles
Una línea de investigación criminológica compara diversos tipos de transgresores entre sí, y éstos con controles. McKibben, Proulx & Lusignan (1994), por ejemplo, hallaron que en violadores sexuales de personas adultas las emociones más frecuentes después de los conflictos fueron soledad, humillación, ira, sentimientos de inadecuación y rechazo, mientras en los pedófílos sólo encontraron una relación entre estados de ánimo negativos y fantasías sexuales desviadas. McKay, Chapman & Long (1996) compararon pedófilos con infractores violentos, ladrones y violadores. Los pedófilos atribuyeron su transgresión a causas internas e incontrolables, los violentos a causas internas aunque controlables, y los violadores y ladrones a causas externas e incontrolables.

Por otro lado, Howards, Longmore, Mason & Martin (1994) y Howards (1995) reportan que en la llamada “variación contingente negativa” (VCN, un índice del deseo sexual en onda cerebral) ante fotos de desnudos infantiles, los pedófilos mostraron diferencias significativas para fotos masculinas o femeninas por edad, mientras los no-pedófilos mostraron mayor VCN con mujeres adultas que con niñas.

Psiquiatría y Psicoterapia
Pocos estudios recientes sobre teorías explicativas y abordajes psicoterapéuticos y sus efectos fueron publicados en el período estudiado. Entre ellos, Furnam & Haraldsen (1998) encontraron estructuras conceptuales sobre las “teorías” y “curas” folklóricas del fetichismo, la pedofilia, el sadismo sexual y el voyeurismo similares a las de las teorías académicas explícitas, así como una relación clara y lógica entre la etiología percibida y la cura.

O’Donohue & Letourneau (1993) trabajaron con transgresores sexuales infantiles que tenían al menos dos años negando el hecho. Informan que estos salieron de la negación con un tratamiento que incluyó empatía con la víctima, restructuración cognoscitiva, educación sexual, asertividad, destrezas sociales, y educación sobre la terapia. Pithers (1994) reportó, de manera similar, que los pedófilos estudiados por él mostraron mayor empatía antes y después del tratamiento psicológico que los violadores, concluyendo que la intervención puede disminuir el endoso de distorsiones que justifican la violencia sexualizada. En la misma dirección, Chaplin, Rice & Harris (1995) y Abel & Rouleau (1995) se refieren a la importancia del tratamiento del perpetrador, buscando por igual aumentar la empatía con la víctima.

Tratamientos Anti-Androgénicos (Castración Química Reversible)
Seis estudios sobre la llamada “castración química reversible” han sido publicados en la literatura científica en los últimos seis años. Lamentablemente, estos estudios sólo han intervenido de uno a seis pacientes cada uno, lo que no permite aún generalizar los hallazgos a grupos y subpoblaciones de pedófilos. Los pacientes han sido tratados con acetato de ciproterona (Bradford & Pawlak, 1993; Czeizel, 1996), acetatos de ciproterona, medroxiprogesterona y leuprolida (Dickey, 1992; Cooper, Cernovsky & Magnus, 1992), y triptorelin (GnRHa), un análogo hormonal de la gonadotropina (Thibaut, Cordier & Kuhn, 1993).

En general estos autores reportan una disminución de los pensamientos, fantasías y actividades sexuales experimentadas por la mayoría de sus pacientes (Dickey, 1992; Cooper et al., 1992; Thibaut et al., 1993; Czeizel, 1996), y una reducción de la frecuencia de las erecciones matutinas tempranas al despertar, de la frecuencia y el placer de la masturbación, y del nivel de frustración sexual (Cooper et al., 1992).

El único efecto colateral reportado hasta ahora ha sido el hipoandrogenismo (Thibaut et al., 1993). Sin embargo, Bradford & Pawlak (1993) sugieren que las respuestas al tratamiento pueden diferir en grupos de baja y alta testosterona en el plasma.


Falometría y Evaluación
Cuatro estudios sobre la medición del volumen y la circunferencia del pene como instrumentos diagnósticos de la pedofilia han sido publicados en el período. Becker & Quinsey (1993), por ejemplo, destacan cómo la historia de delitos sexuales y las mediciones falométricas son útiles para el tratamiento, la supervisión, y la evaluación del riesgo. McAnulty & Adams (1992) afirman que las “respuestas de la circunferencia peneana” (RCP) y las “respuestas del volumen peneano” (RVP) son índices de excitación y orientación sexual. Castonquay, Proulx, Aubut, Mckibben & Campbell (1993) señalan, por su parte, que los agresores sexuales más jóvenes exhiben una magnitud de respuesta máxima mayor que los menos jóvenes. Finalmente, Simon & Schouten (1993) cuestionan la validez y confiabilidad del “pletismógrafo” peneano, indicando que esta herramienta no ha sido estandarizada y está sujeta a fingimiento. Por tanto, afirman que su uso en escenarios legales y clínicos debe hacerse con cautela.

Discusión
A pesar de un nivel de actividad investigativa que aún podría considerarse como relativamente exiguo entre 1992 y 1998, el interés por el tema de las relaciones sexuales adulto-niño parece haber comenzado a describir una curva ascendente en términos tanto de su complejidad como de su profundidad. Una parte importante de los nuevos giros que toman los debates es el concerniente a los criterios diagnósticos. La ausencia de consentimiento por parte de la víctima y el abuso de poder por el perpetrador para lograr el abuso, anteriormente minimizados, probablemente serán tenidos más en cuenta en escenarios clínicos y legales para determinar la naturaleza de la relación. Como consecuencia de esto, paulatinamente parece irse creando un consenso de que la actividad sexual niño-adulto debe ser combatida como una infracción a los derechos de los niños, no como algo basado en la creencia de que ésta es invariablemente dañina (McConaghy, 1998).

Hasta hace unos años en nuestra sociedad, y probablemente aún en nuestros días, una relación de este tipo descubierta públicamente estaba regularmente acompañada por un fuerte estigma social. Esto tiende a ocurrir principalmente cuando el hecho involucra una violación sexual. El estigma no sólo recae sobre el infractor, sino que se refleja en la víctima, tal vez más agudamente. A ésta a menudo se atribuye la culpa de su propia violación (principalmente cuando se trata de una mujer o de un hombre homosexual). Así, esta persona tiende a ser condenada a un doble silencio por las frecuentes burlas de la comunidad, tanto por haber sido violada como por su profetizada complicidad en el hecho.

Una cierta conciencia global ha ido surgiendo al final de la última década de este siglo, produciendo el marcado aumento de la notificación de la actividad sexual niño-adulto y de la violencia contra la mujer, particularmente cuando ambos hechos ocurren fuera de la familia. Sin embargo, sabemos que los perpetradores generalmente son conocidos por la mayoría de las víctimas, y que en alta proporción se trata de padrastros, primos, tíos y abuelos de aquellas. Estos conflictos familiares probablemente sean ocultados aún debido a que parecen funcionar como juegos donde la posible implicación de la revelación sería que todos sus miembros salieran perdiendo, gracias a las actitudes sociales hacia la pedofilia.

Afortunadamente, la preocupación genuina, azuzada por algunos “apocalípticos” que parece que buscan mantener un estado de pánico entre los padres, no ha ido acompañada por un aumento de la prevalencia real internacional al menos desde los años 1960, según nos dice McConaghy (1998). Igualmente, de acuerdo con los datos de Muñoz & Gómez (1999), el aumento porcentual de las querellas por violaciones sexuales de mujeres adultas virtualmente duplicó el aumento de las querellas por sustracciones y/o violaciones sexuales a menores de edad en Barahona en los últimos diez años.

La llamada “hipótesis del abusador abusado” (Freund & Kuban, 1993b; Bagley et al., 1994; Cormier et al., 1995; Howitt, 1995; Moller & Bier-Weiss, 1995) ha mostrado una generalidad más bien sorprendente a través de los estudios de diversos países. La asociación entre la perpetración del abuso sexual y la victimización del transgresor cuando niño promete ser un área cada vez más explorada de la sexualidad humana. La importante observación de que los pedófilos escogen víctimas de una edad específica de acuerdo a la edad de sus propias experiencias de victimización, ha comenzado a abrir nuevos campos de pesquisa. También ha generado las nuevas categorías de infantófilos, pedófilos, hebéfilos, andrófilos y ginéfilos. Hace falta estudiar más profundamente, por supuesto, el hallazgo de que el establecimiento de la preferencia erótica sexual precede el de la preferencia erótica etárea (Freund & Kuban, 1993b).
Vimos que no todos los pedófilos son necesariamente iguales ni parecen operar con las mismas estrategias. La mayoría son reclutados entre reclusos condenados por pedofilia, pero pocos fuera de esta condición han sido estudiados. Unos exhiben rasgos psicopáticos,otros son “normales”. Unos son violentos, otros seductores de niños. Unos prefieren niños, otros prefieren niñas. Unos son heterosexuales, otros homosexuales. Unos son “confesos”, otros “no-confesos”. El modus operandi de los pedófilos, entonces, podría ser tan variado y complejo como el panorama de tipos y combinaciones diferentes que van surgiendo de la investigación.

En términos del tratamiento de esta condición parece que se han producido avances más bien discretos en los años estudiados, aunque la consideración de la necesidad y deseabilidad del tratamiento ya es en sí un logro. La psicoterapia ha tendido a inclinarse por una estrategia de crear empatía con la víctima, buscar una reestructuración cognoscitiva, y desarrollar destrezas sociales en los transgresores, reduciendo sus tendencias a negar los hechos. Los tratamientos antiandrogénicos, en sus primeros pasos, se han inclinado por el uso de los acetatos de ciproterona, medroxiprogesterona y leuprolida, y triptorelin, con algunos efectos hipoandrogénicos. Hace falta, naturalmente, continuar profundizando esta área con una conciencia clara de la bioética de la investigación e intervención con sujetos humanos.

Sin dudas, múltiples “nichos vacíos de investigación” en el área serán descubiertos en la próxima década. Nuestro país difícilmente escapará a esta empresa, particularmente cuando se nos ha acusado internacionalmente de no perseguir con suficiente energía y vigor el empleo de jóvenes menores de edad en lo que hoy llamamos la Industria del Sexo. ¿Podría ser que diferentes sociedades y culturas tengan formas diversas de percibir y tratar las relaciones sexuales entre adultos y niños, adultos y adolescentes, y adolescentes y niños? Este es sólo uno de los nuevos retos que plantea a la Psiquiatría y la Psicología el advenimiento del nuevo milenio.

Referencias
Abel GG; Rouleau JL. Sexual abuses. Psychiatr Clin North America; 18(1):139-53, 1995 Mar.
Bagley C; Wood M; Young L. Victim to abuser: mental health and behavioral sequels of child sexual abuse in a community survey of young adult males. Child Abuse and Neglect; 18(8): 683-97, 1994 Aug.
Becker JV; Quinsey VL. Assessing suspected child molesters. Child Abuse and Neglect; 17(1): 169-74, 1993 Jan-Feb.
Bogaert AF; Bezau S; Kuban M, Blanchard K. Pedophilia, sexual orientation, and birth order. Journal of Abnormal Psychology, 106: 2, 331-5. 1997 May.
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domingo, 28 de diciembre de 2008

ARTICULO: Una fábulo sobre los psiquiátricos penitenciarios (por Lourdes Chasco)

Artículo del 18 de Diciembre del 2008

COMENTARIO: La eterna pregunta de, si la acción viene derivada de un problema psicológico, parafilia u otra afección que pudiese haber derivado una conducta así, ¿se consegue la rehabilitación del individuo con el ingreso en prisión sin contar quizás con las medidas adecuadas para su tratamiento?

Hay problemas penitenciarios viejos en el tiempo y que parecen no calar en nosotros. En estos casos, viene siendo costumbre en este blog, que nuestros planteamientos vayan precedidos de un relato. Solo pretendemos que vuestra mirada se detenga.

El cuento de hoy "La Casa de los Locos" es la historia de un pintor que, siguiendo un encargo y pincel en mano, colocó sobre el lienzo un imaginario de personajes dementes, exagerados, olvidadizos, desencajados, perdidos, aniquilados, indefensos. Solo una única condición se le impuso, todo lo reflejado en el cuadro debía ser ficción.

Las figuras moraban en la misma casa, y se les podía ver con las miradas perdidas y a la deriva paseando desconfiados. Desconocedores de haber sido tachados de peligrosos, otros personajes no menos curiosos los mantenían en los límites de sus estancias. Nada justificaba que habitasen la casa. Simplemente eran enfermos y su enfermedad les impedía discernir el bien del mal, el aquí y el ahora y otras muchas cuestiones importantes.

El pintor, guiado por una creatividad más y más exacerbada, fue esbozando nuevas formas, haciendo del lienzo un bodegón de monstruos con miembros superpuestos que se apiñan, empujan, agreden; cada vez más anulados, cada vez menos humanos, cada vez más irreales. Los cuidadores se contentaban con mantener las puertas cerradas.

Su obra cambiaba cuando el artista se dedicaba al descanso. Se hizo tan grotesca la pintura que la casa de los locos, que era como él la llamaba, ocupaba sus sueños y vigilias. Quiso el pintor borrar todo aquello, pero a su mecenas no le preocupaba lo más mínimo que todo aquel imaginario no recuperase su cordura. En modo alguno escuchó al pintor y menos le permitió destruir su dantesca obra.

Sus contemporáneos tildaron al artista de mero plagiador. El pintor fue juzgado por un grupo de hombres buenos y éstas fueron sus conclusiones.

Poco tiempo necesitaron para estar todos de acuerdo en que la casa de los locos era el reflejo de la realidad de un psiquiátrico penitenciario.

- Los enfermos del lienzo es una imagen particular de todos los que han cometido un delito sin conciencia ni voluntad y están recluidos en esos centros -dijeron.

- No se puede expresar de manera más plástica la sinrazón de ese confinamiento. No tienen que estar en los psiquiátricos porque son inimputables y deben cumplir las medidas de seguridad en los centros sanitarios especiales -alguno de ellos añadió.

Nadie discutió que los cuidadores de la pintura tenían una identidad con los funcionarios de los psiquiátricos penitenciarios, hoy y en ese entorno no curan, son elegidos mayoritariamente para custodiar las puertas.

Los diálogos más animados se iniciaron para explicar el plagio de la imagen del aumento indiscriminado de personajes en el lienzo. Unos se decantaron por la masificación, el hacinamiento; otros vieron en ella la falta de atenciones médicas psiquiátricas adecuadas a sus necesidades de salud mental.

Quedaron todos convencidos de que el hecho de que las figuras se agredan, se transformen solas no puede ocultar la realidad que tiene detrás, los efectos perniciosos que producen los psiquiátricos penitenciarios en las personas que cumplen medida de seguridad en ellos.

El intento de destruir el lienzo se corresponde con las tímidas acciones contrarias al mantenimiento de los psiquiátricos penitenciarios.

- Qué vergüenza -gritaban los más enardecidos- mostrar a la administración penitenciaria y sanitaria, a nuestras instituciones, a la sociedad civil y a los medios de comunicación en ese papel arrogante del Mecenas.

Nada había de novedoso en su obra, nadie pudo defenderle de su condición de plagiador. Poco se supo de los avatares del pintor en los años siguientes, cuentan que acabó confundido y deambula por los pasillos del hospital psiquiátrico de Foncalent.



Dedicado a Jesús Miguel Cáceres García, Jurista de Instituciones Penitenciarias, en respuesta a las reflexiones que hizo con nosotros el día 7 de noviembre de 2008 en los Encuentros de Servicios de Orientación y Asesoramiento Jurídico Penitenciario, y, por qué no decirlo, a su petición de implicación del colectivo.

Me ha gustado ver la presentación que nos entregó y me ha permitido recordar algunas de las ideas que expuso ese día:

Las medidas de seguridad son un fracaso al no existir ni centros ni personal idóneo.
Los enfermos en psiquiátricos penitenciarios "‘cumplen' más cárcel que los presos sanos al no poder acceder a la libertad condicional ni a los beneficios penitenciarios con lo que se agravan las condiciones de ‘cumplimiento' de su ‘condena'".
"Al no existir procedimientos disciplinarios, pero sí sanciones disciplinarias no se aplican las garantías constitucionales (derecho de defensa, medios de prueba, presunción de inocencia, asistencia letrada)".
Ofrecemos este blog como inventario de adhesiones de todos los que consideramos que los enfermos mentales inimputables deben ser tratados en centros sanitarios y no confinados en psiquiátricos penitenciarios. Ofrecemos este blog como inventario de experiencias vividas en los psiquiátricos penitenciarios. Y lo ofrecemos también como inventario de acciones (de los protagonistas, de sus abogados; de los autores, periodistas, conferenciantes; de los "cuidadores" [sus informes, memorias, críticas]; de los juzgadores [sus resoluciones judiciales valientes]; de las asociaciones, colectivos y grupos de presión). Os invitamos a que deis a conocer en esta herramienta las campañas, artículos, obras, foros en los que se vaya a hablar del tema. Desde una revista electrónica de abogados, tenemos una responsabilidad en la defensa de los derechos de los más desfavorecidos.

Es lamentable la supremacía de lo penitenciario sobre lo sanitario. Es lamentable la vulneración de derechos fundamentales. Terminaré con las palabras de Jesús Cáceres: "Un problema de salud debe ser resuelto en un medio sanitario y su rehabilitación posterior debe llevarse a cabo con medidas sanitarias en centros adecuados que NUNCA deben ser cárceles".

Debemos contribuir a visibilizar este problema. Todos podemos hacer algo en nuestro ámbito. Es tiempo de cambiar.

http://www.abogados.es/portalABOGADOS/blogs/lchasco/blogs.html

lunes, 15 de diciembre de 2008

NOTICIA: Encarcelan a un cura chileno acusado de producir pornografía infantil

Noticia del 9 de Diciembre del 2008

COMENTARIO: La pornografía infantil, lamentablemente, tiene miles de fuentes, refiriéndome a que no sólo surge de las mafias, ni de los padres o tutores que abusan de sus hijos, hya casos tan tristes como éste, salpicando a la Iglesia nuevamente.

Santiago de Chile. (EFE).- Un tribunal chileno decretó hoy prisión preventiva para el sacerdote salesiano Marcelo Morales, tras acusarlo de abuso sexual y producción y almacenamiento de pornografía infantil, informaron fuentes judiciales.

Morales, de 48 años, fue detenido el martes después de que un grupo de estudiantes del Instituto Salesiano de la sureña ciudad de Valdivia, con quienes viajó en una salida de estudios a Bariloche (Argentina), lo denunciara por almacenar material pornográfico en su ordenador portátil.

Según trascendió de la investigación, en una de las imágenes almacenadas por el detenido aparece una mano con un anillo sacerdotal bajando los calzoncillos a un menor mientras éste duerme.

Las imágenes al parecer las captó el cura tras una fiesta por el término del viaje en la que los alumnos, de entre 16 y 17 años, se emborracharon, según estos datos. El fiscal encargado del caso determinó que existían motivos suficientes para procesar al sacerdote, mientras se realizan los peritajes en la memoria de su ordenador portátil para determinar si existe más material pornográfico.

"La información que se mantiene en la carpeta es que este sacerdote habría mantenido conversaciones o amistades a través de Facebook y a través de este sistema habría bajado algunas fotografías hacia el computador", dijo el fiscal a radio Cooperativa.

El religioso, que fue suspendido de sus funciones, tenía antecedentes penales por haber cometido el mismo delito en la ciudad sureña de Puerto Montt, aunque en aquella ocasión la Congregación Salesiana lo trasladó de ciudad aunque no lo sancionó.

http://www.lavanguardia.es/sucesos/noticias/20081211/53596878824/encarcelan-a-un-cura-chileno-acusado-de-producir-pornografia-infantil.html